
Para la mayoría la rebelión del Partido del Trabajo en San Lázaro en el caso de Cuauhtémoc Blanco fue inédito; para quienes leen con atención las publicaciones de esta redacción hubo un motivo congruente tras varios episodios que aislados y sin el código no dicen mucho.
Según varios legisladores petistas que prefirieron el anonimato, la interna en la 4T por la candidatura presidencial de 2030 es el escenario de todas las disputas entre Morena y el Partido del Trabajo, cuyo gran favorito no es otro que el senador Gerardo Fernández Noroña.
La propia diputada federal Lilia Aguilar lanzó una bomba al declarar a los medios que «con el tema de Cuauhtémoc Blanco, para mí es evidente, es que ha destapado una cloaca de machistas enclosetados, como sucede por ejemplo con Donald Trump en Estados Unidos que saca a todos los racistas de clóset. Eso es lo que está sucediendo».
En este año no es la primera vez que el PT, contra su acostumbrada aquiescencia con el obradorismo en el poder, dice que no a Morena. En las elecciones de Veracruz de junio próximo el partido de la estrella amarilla de cinco puntas decidió romper la alianza electoral que mantiene en el resto del país con el Partido Verde y el partido guinda.
En voz de Reginaldo Sandoval, coordinador del grupo parlamentario del PT en la Cámara de Diputados, la protesta de los petistas en el Estado de México se hizo patente. Con la explosión del pleito entre la alcaldesa morenista Azucena Cisneros y el diputado del PT Fernando Vilchis como telón de fondo, Sandoval respaldó la posición del exalcalde de Ecatepec ahora en sus filas.
Esa ocasión Reginaldo Sandoval cargó contra Morena e incluso raspó con sus comentarios a la gobernadora del Estado de México, Delfina Gómez. «En este momento hay necedad y hay mucha soberbia por parte de nuestro aliado mayor, que es Morena», manifestó el legislador federal.
La historia se repitió en 2023 en Coahuila y en Baja California, donde Beto Anaya -amo y señor de la marca- dio refugió al antiguo subsecretario de Seguridad de AMLO, Ricardo Mejía, quien boicoteó la campaña a la gubernatura del morenista Armando Guadiana, esto por un lado.
En la #EncuestaLatinus @lorena_becerra hizo un ejercicio muy interesante para los morenistas con miras al 2030, y vean cómo Andy López Beltrán y Marcelo Ebrard terminan empatados. @latinus_us: pic.twitter.com/03d65vzJlE
— Carlos Loret de Mola (@CarlosLoret) April 4, 2025
Por el otro, Beto Anaya encubrió en el PT al exgobernador Jaime Bonilla -y su grupo- para sus ataques contra Marina del Pilar, luego de que la gobernadora hizo que expulsaran de Morena al tijuanense y fundador del partido en la entidad por acusaciones de corrupción.
La rebelión del PT, entusiasmado por la popularidad de Noroña en las encuestas rumbo a 2030, llegó a un punto crítico con la propuesta anti-nepotismo de la presidenta Claudia Sheinbaum que fue bateada por los petistas del 2027 hasta el 2030, y con el cinismo ramplón de Beto Anaya que incluso invitó al PT a los morenistas o políticos de otros partidos que no puedan reelegirse en 2027 por las políticas promovidas desde Presidencia.